La Peña Saint Germain y Favela Chic : la clave del éxito
Luego del boom de la música latinoamericana en Francia, entre los años 90 y 2000, cabe preguntarse si actualmente los ritmos de salsa o samba brasilera continúan invadiendo las salas parisinas. La respuesta es sí. Esa música vino para quedarse. Tras una suerte de depuración, su presencia ha adquirido dimensiones importantes, más allá del entusiasmo efímero de una moda.
Las ventas millonarias del álbum Buena Vista Social Club (1996-97) y el documental de Wim Wenders sobre esos artistas (1998) marcaron un giro en Francia. Un público muy amplio conoció así los ritmos de América del Sur y todo un universo reservado hasta entonces a los iniciados y a las comunidades latinoamericanas de las grandes ciudades francesas. Mucha gente quiso aprender a bailar, comer y beber como los latinos. En una ola festiva, los cursos de salsa, los clubes nocturnos, los restaurantes y los bares latinoamericanos se multiplicaron. Los músicos vistos y escuchados en la película de Wenders, así como otros grandes artistas caribeños y brasileros, se presentaron en los teatros, agotando rápidamente las entradas.
Por lo que se refiere a la música brasilera, la dinámica ha sido diferente. Muy bien implantadas en Francia durante años, la bossa nova y la samba tenían ya en Francia millares de adeptos fieles. Sin embargo, la visión de los conocedores se amplió, incorporando sonoridades más tradicionales o más modernas, según los casos, a sus preferencias. Los franceses conocían Jobim, Milton Nascimento, Chico Buarque, Gilberto Gil o María Bethania. Ahora les interesa además el forro nordestino, Carlinhos Brown o Lenin y la fusión de samba y rock.
Entre los lugares abiertos en plena efervescencia latina, podríamos citar dos, convertidos hoy en templos de la latinidad en París.
Por un lado, La Peña Saint Germain, bar musical latino de Saint Germain des Prés, fundado hace nueve años, donde se siguen escuchando los últimos hits de la salsa internacional, al tiempo que se degustan mojitos o margaritas. Pero el DJ se complace también en difundir los éxitos de la época de Fania e incluso más viejos, muy apreciados por los enamorados de ese género musical. Dicho de otra manera, es un lugar donde se dan cita los incondicionales de la salsa. Al jugarse la carta de la autenticidad, La Peña se dirige a un determinado tipo de público, apasionado por los ritmos cálidos del Caribe hispano, sin concesiones excesivas a la música de moda.
En un registro exclusivamente brasilero, Favela Chic es el otro polo parisino de la identidad latina. Creada hace unos 12 años como un restaurant típico, a partir del 98 la Favela se lanzó en la aventura de la producción musical, primero en el Bataclán y posteriormente en el Elysée Montmartre. En el 2000, se instaló en un espacio de 300 m² donde se come, se beben caipirinhas y se baila. Los asistentes viven una atmósfera de fiesta espontánea y asisten a las presentaciones de artistas brasileros representativos de las tendencias actuales.
Más pequeños, los locales de La Peña se prestan a veladas bastante próximas de la verdadera fiesta latina. No es raro que los artistas que frecuentan el lugar a título personal, para divertirse, se unan a los clientes para hacer una jam session.
Una modalidad en la política de La Peña llama particularmente la atención. El equipo que la define apoya a los jóvenes artistas latinos en Francia, con el objetivo de promover nuevos valores. Con regularidad, invita a los músicos que batallan por imponerse en la escena parisina, los acoge en sus locales y los entrevista en su sitio internet (lapena.fr), con el fin de que tengan la oportunidad de expresar la concepción de su trabajo al detalle. Es frecuente cruzarlos en los salones de La Peña en el momento de la realización de la interviú. El sitio les reserva un lugar privilegiado, al mismo nivel que el de artistas reconocidos. Por ejemplo, en la página web de La Peña, el encuentro con la artista venezolana de música pop, Danyela, aparece al lado de las entrevistas con los Orishas, Juan Luis Guerra o Papo Lucca, entre otras.
En esa misma onda se inscriben ciertas producciones musicales de La Peña, como la programada para el próximo 20 de junio en el New Morning. La primera parte del concierto estará a cargo del joven cantante colombiano Vanny Jordan, ganador del premio al mejor talento 2007 de la Alcaldía de París, gracias a una fusión original de salsa y ritmos actuales, como el reggaetón o el rap. En la segunda parte, uno de los soneros de la época mítica de Fania, el salsero panameño Camilo Azuquita, demostrará una vez más por qué, durante años, se ha producido al lado de talentos internacionales como Celia Cruz, Héctor Lavoe o El Canario.
Tanto para La Peña como para la Favela, la clave de un éxito constante reside sin duda en el hecho de dirigirse a un público de apasionados y de permanecer fieles a esa línea.

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La Peña Saint Germain et la Favela Chic : la clef de leur succès
Après le boum de la musique latino-américaine, entre les années 90 et 2000, nous nous sommes demandé si, aujourd’hui, les rythmes de salsa ou de samba brésilienne continuaient d’envahir les salles parisiennes. La réponse est oui. Ces musiques sont venues pour rester, même si le phénomène a pris des dimensions différentes, dépassant l’enthousiasme éphémère d’une mode, suite à une sorte d’épuration.
La diffusion de l’album Buena Vista Social Club (1996-97) et du film documentaire de Wim Wenders du même nom (1998) a marqué un tournant en France. Par ce biais, le grand public a fait connaissance des rythmes de l’Amérique du sud et de tout un univers jusqu’alors réservé aux initiés et aux communautés latino-américaines des grandes villes françaises. Beaucoup de monde a voulu apprendre à danser, à manger et à boire comme les latino. Dans une vague festive, les cours de salsa, les boîtes de nuit, les restaurants et les bars axés autour de l’Amérique latine se sont multipliés. Les musiciens vus et écoutés dans le film de Wenders, ainsi que d’autres grands artistes caribéens et brésiliens se sont produits dans des salles qui affichaient complet.
Camilo Azuquita, Patricia Betancourt de <<Vision Latina>> y François Douchet Patrón de La Peña Saint Germain.
Pour ce qui est de la musique brésilienne, la dynamique a été différente. Très bien implantées depuis longtemps en France, la bossa nova et la samba ont des adeptes fidèles par milliers. Mais la vision des connaisseurs s’est élargie à des sonorités plus traditionnelles ou plus modernes. Les français connaissaient très bien Jobim, Milton Nascimento, Chico Buarque, Gilberto Gil ou encore Maria Bethania. Maintenant ils s’intéressent aussi au forró nordestin, à Carlinhos Brown ou à Lénine et à la fusion de samba et de rock.
Parmi les lieux ouverts en pleine effervescence latine, on peut citer deux, devenus des temples de la latinité à Paris.
D’un côté, La Peña Saint Germain, bar musical latino de Saint Germain des Prés, fondé il y a 9 ans, où l’on continue d’écouter les derniers tubes de la salsa internationale tout en dégustant un mojito. Mais le DJ se fait aussi un plaisir de passer les vieux succès des années Fania, voire plus anciens, toujours très appréciés des amateurs de ce genre musical. Autrement dit, c’est un endroit où se donnent rendez-vous les passionnés de salsa. En jouant la carte de l’authenticité, La Peña s’adresse à un public restreint, féru des rythmes chauds des Caraïbes hispanophones, sans faire trop de concessions aux musiques à la mode.
Dans un registre exclusivement brésilien, la Favela Chic est l’autre pôle parisien d’identité latino. Née il y a 12 ans comme un petit restaurant typique, dès 98 la Favela a tenté l’aventure des productions musicales, d’abord au Bataclan et ensuite à l’Elysée Montmartre. En 2000, ils se sont installés dans un espace de 300 m² où on mange, on sirote des caipirinhas et on dance. On y est des témoins privilégiés d’une atmosphère de fête décontractée et des performances des artistes brésiliens, représentatifs des tendances actuelles.
Plus petits, les locaux de La Peña se prêtent à des soirées assez proches de la vraie fiesta latino et il n’est pas rare que les artistes venus pour se détendre, se joignent aux habitués pour faire une jam session.
Tant pour La Peña que pour la Favela, la clef d’une réussite qui ne se dément pas réside sans doute dans le fait de viser un public de passionnés et de rester fidèles à cette ligne. |